Mujeres, Arte e Historia

El silencio como forma de violencia: así podemos definir el tratamiento invisibilizador que ha tenido la mujer en la historia del arte y los museos, silencio que aún se hace patente a día de hoy.

 Los más de treinta años transcurridos desde que las Guerrilla Girls denunciaran la falta de atención que la institución museística prestaba a las obras de las artistas a la entrada del MoMA de Nueva York no han supuesto un cambio en la raíz de este problema. Añadir nombres de mujeres a la nómina de artistas en los museos no parece la solución adecuada, ya que no cuestiona el discurso patriarcal y androcéntrico en que se asienta la cultura. (Alario Trigueros, Her&Mus, n°3, 2009, pp. 21-26).

Las Guerrilla Girls fue un grupo de activistas creado en los años ochenta para denunciar el desequilibrio de género patente en museos y galerías: menos del 5% de las obras expuestas en el Museo Metropolitano de Nueva York habían sido hechas por mujeres. En contraposición, el 83% de las producciones artísticas representaban desnudos femeninos: “¿Deben estar las mujeres desnudas para entrar en el Metropolitan?” fue su principal grito de guerra.

Los actos reivindicativos de las Guerrilla Girls sirvieron para despertar conciencias y para poner sobre la mesa la invisibilidad de la mujer como creadora artística. ¿Por qué las mujeres no aparecen en los libros de Historia del Arte?, ¿Acaso carecemos del talento artístico necesario para realizar obras que merezcan ser recordadas?, ¿Por qué no ha habido (o no se conocen) grandes mujeres artistas en la historia?

Las mujeres no carecemos ni hemos carecido nunca de talento artístico, pero un conjunto de factores institucionales y sociales han impedido, a lo largo de la historia, que este talento se haya desarrollado libremente cuando la artista, era mujer. La negativa de que las mujeres pudiesen matricularse en las academias de Bellas Artes, la oposición a que pintasen desnudos, el trato inferior que recibían frente a sus colegas masculinos… Son algunos de los muchos factores que han impedido el desarrollo pleno de las mujeres como artistas a lo largo de la historia. A pesar de las trabas, muchas de ellas consiguieron crear verdaderas obras dignas de estudio. Sin embargo, toda esta genialidad ha sido reducida a silencio y olvido.

Sofonisba Anguissola, Artemisia Gentileschi, Elisabeth-Louise Vigée-Lebrun, Constance Marie Charpentier, Emily Mary Osborn y un largo etcétera. Todas ellas con dos cosas en común: mujeres y artistas. ¿Conoces a alguna? Parece difícil de creer, pero ninguna de ellas está en los libros de Historia del Arte simple y sencillamente por su género. ¿Debería estar la genialidad ligada a los cromosomas? El puesto de las mujeres en el arte ha quedado relegado a ser las modelos desnudas que otros se encargan de inmortalizar en sus lienzos, silenciando por completo a aquellas mujeres que consagraron sus vidas a la creación artística. ¿Por qué? Todo esto hunde sus raíces en el mundo grecorromano, donde se presentaba al genio con apariencia masculina y donde se creía que las mujeres no tenían talento, juicio y habilidad. Después, estos patrones se han ido repitiendo y justificándose a lo largo de la historia bajo diversas “explicaciones” un tanto irracionales. En definitiva, a lo largo de la historia, la mujer ha sido expuesta como objeto de la creacion, siendo, a la vez, silenciada como sujeto creador.

Resultan interesantes, y dignos de mención, casos como el de Marie-Louise Vigée-Lebrun, cuyo talento se vio ensombrecido por sus atributos físicos y encanto personal. Hechos del siglo XVIII que, desgraciadamente, siguen estando a la orden del día. ¿Acaso no es machista y patriarcal achacar la profesionalidad e ingenio de una mujer a sus características físicas? A simple vista, estos temas parecer estar superados en la actualidad pero, ¿Realmente lo están? Aún más cercano es el caso de Margaret Keane, cuyas obras han sido atribuidas durante años a su exmarido debido a que la autora firmaba las pinturas con su apellido de casada. Mientras, su cónyuje no negaba ser el autor de dichas obras e incluso llegó a reclamarlas tras el divorcio. O qué decir de Lita Cabellut, la única española que se encuentra en la lista de los artistas más cotizados del momento. Sin embargo, en nuestro país, nadie la conoce.

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Piezas de la Exposición: Guerrilla Girls. CAAC
Tal y como expresaban Roszika Parker y Griselda Pollock en Old Mistresses. Women, Art, and Ideology, la relectura feminista de la historia del arte implica reconocer las jerarquías de poder que rigen las relaciones entre los sexos, hacer visibles los mecanismos sobre los que se asienta la hegemonía masculina, desentrañar el proceso de construcción social de la diferencia sexual y examinar el papel que cumple la representación en esta articulación de la diferencia. No se trata solo de añadir nombres de mujeres a los libros u obras femeninas a los museos, sino de un cambio profundo en nuestra cultura. Deconstruir los antiguos valores y fundar unos nuevos equitativos e igualitaros. Para ello, debemos comenzar reconociendo que, a día de hoy, la desigualdad por motivos de género sigue existiendo en el mundo del arte. ¿Lograremos algún día que haya equidad entre los géneros? ¿Conseguiremos un mundo igualitario? Aunque sigamos luchando por ello, si no aceptamos la disparidad de género como un problema de peso en nuestra sociedad, jamás lo lograremos.

Bajo mi experiencia personal, debo decir que, he estudiado Humanidades y Museología, completando mi formación en 2016. A lo largo de mis recientes años como estudiante, nunca he visto a ninguna mujer artista en los libros, salvo en una asignatura del máster, dedicada íntegramente al rol histórico de la mujer en la producción artística. Y todavía hay voces que dicen que la igualdad real existe y que es un hecho consumado en nuestra sociedad. Las mujeres, como creadoras, no tenemos modelos del pasado. Y no se puede construir un futuro sin tener en cuenta experiencias anteriores.

Gracias al trabajo de muchos, estamos comenzando a ser rescatadas del olvido al que nos relegó la historia, reconstruyendo un pasado que nos permita ser reconocidas y visibilizadas como artistas y creadoras. Hemos recorrido un largo camino, consiguiendo grandes avances, pero aún nos queda mucho por hacer. Resurgimos del silencio y el olvido. Ya nadie podrá callarnos.

 

 

Bibliografía:

Mayayo, P. Historias de mujeres, historias del arte. Cátedra, 2007.

Parker, R. y Pollock, G. Old Mistresses. Women, Art, and Ideology. I.B Tauris, 1995.

Alario Trigueros, Her&Mus (Heritage and Museography), n°3, 2009, pp. 21-26.

 

Autora: Candela Aroca Pulido, Universidad Pablo de Olavide, Sevilla. Grado en Humanidades y Máster en Arte, Museos y Gestión del Patrimonio Histórico.  candearocapulido@gmail.com


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